Renovación constante o reinvención... pequeña e impactante frase que nos asusta, pero representa exactamente lo que sucede con nuestro cuerpo todo el tiempo. Cada día producimos nuevas células que reemplazan las que mueren, así que... estamos en constante cambio y renovación. Es parte de nuestra naturaleza, es como debe ser, así que... ¿para qué resistirse?

En muchas culturas se "programa" a los niños para elegir su curso de vida y mantenerlo, o al menos así era para los que crecimos siendo educados por la generación de los "Baby Boomers".

Pero la evolución humana sigue su curso siempre, sin detenerse, a pesar de los esfuerzos de algunas personas por mantener la ilusión de fronteras, el sentido de la distancia, y los paradigmas que aún tratamos de imponerle a nuestros hijos. Y entonces, en algún momento, tal vez descubrimos que la renovación y reinvención de nosotros mismos es el único camino real que podemos seguir... y migramos, tomamos los pasos necesarios para reinventarnos, para encontrar ese nuevo camino que nos ayude a desarrollar el propósito de nuestras vidas, que nos lleva al siguiente reino en nuestras vidas.

Puede suceder en nuestra juventud o tal vez más adelante en la vida, pero cuando sucede (este darnos cuenta), tenemos que entregarnos al cambio, enfrentar nuestros temores, aceptar el reto, y dejar atrás el pasado, más no los recuerdos, sólo las decisiones pasadas, no hay nada que podamos hacer para cambiar las consecuencias de ellas, y ni siquiera deberíamos tratar de cambiarlas, tú y tu camino actual, son la consecuencia de cada decisión y paso que diste.

Así que, tal como tus células, entrégate a la renovación, al cambio diario, respira, siente tu cuerpo reaccionar a este despertar y... abre los ojos, sal de la cama, y reinvéntate hoy, sólo hoy.

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