Excelente comparación, muy atinado!

el diván del copy

Mi mamá tiene una pésima y peligrosísima costumbre: automedicarse.

Desde que recuerdo, nuestra casa estaba repleta de medicinas de todos tamaños y presentaciones, con palabritas escritas a mano, indicando para qué servía. Lo extraño es que nunca íbamos al doctor.

Explícame, entonces: ¿de dónde coños salían tantas medicinas especializadas, si no había doctor?

Explícame otra cosa, querido lector: ¿Cómo coños sigo vivo después de haber recibido tantas dudosas dosis?

Te ahorro el esfuerzo de explicarme, ya que la respuesta es simple: el farmacéutico.

Sí. Ése señor que nunca puso un pie en la facultad de medicina, fue el que llenó mi casa de medicamentos durante años. Alguien con todo el respaldo y experiencia que da un folleto de algún laboratorio.

Del mismo modo, hay empresas que tienen una pésima y peligrosísima costumbre: autopublicitarse.

 

Por favor, Universidad de nombre que prefiero mantener en el anonimato: DIME QUE UN ALUMNO…

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