Sobre la igualdad de géneros

Bueno, se ha escrito todo lo posible sobre la igualdad de derechos, y he escuchado a muchas personas defender y atacar la igualdad de géneros, pero en lo personal creo que es un absurdo absoluto, cada género es diferente, hablando de hombres y mujeres, nuestros cuerpos son diferentes, nuestras necesidades son diferentes, nuestras expectativas y posibilidades de desempeño físico son completamente diferentes.

Ojo, no soy machista ni feminista y creo firmemente que cada ser humano debe tener la misma oportunidad de desarrollo personal en lo que mejor haga, pero me he encontrado con tantas incongruencias como las siguientes:

Los hombres de generaciones anteriores (de acuerdo, lo admito, algunos de mis contemporáneos también), se esforzaron horrores por demostrar que los aptos y capaces eran los varones, que las mujeres debían quedarse en casa al cuidado de los hijos, porque esa era “una tarea menos importante”. Después cambió a que era una tarea tan importante que por eso se les encargaba a ellas y finalmente, se “aceptó” que podían trabajar y votar, siempre y cuando no fuera en puestos determinantes del futuro empresarial… brillantes, ¿no? Creo que esa era la postura más estúpida de la historia, tan carente de creatividad como de sentido.

Estoy convencido que mujeres y hombres tenemos las mismas capacidades de aprender y desarrollarnos físicamente, la pregunta importante es: ¿realmente quieren ser iguales hombres y mujeres? Sería una pesadilla para los mercadólogos, los diseñadores de modas, los asesores de imagen, vamos, hay diferencias entre los géneros que hay que aplaudir y remarcar y otras que debemos acortar, definitivamente. Pero esa batalla no debería librarse en las escuelas, universidades u oficinas. Más allá de atacar o defender ningún punto de vista, creo que debemos poner nuestro granito de arena en tratarnos como seres humanos y respetarnos los unos a los otros.

Además, queridas y admiradas mujeres, ayúdenme a resolver el siguiente enigma: Quieren igualdad, pero que se les ceda el paso; quieren ser como los hombres, pero que se les pague la cuenta, se les abra la puerta y se les siga tratando como damas en todo el sentido de galanura o caballerosidad. Entiendan que los Neandertales se sintieron amenazados y responden (respondemos) a la agresión atacando con lo más bajo que hay disponible. Al hombre promedio le gusta seducir (aunque al final sabemos que las presas realmente muy rara vez son las mujeres, es decisión femenina a quién le abren el corazón o las piernas) y conquistar y ustedes, queridas amigas han perpetuado ese mito por generaciones. Al macho normalmente lo educa y entrena una mujer: su madre. Tendremos una mejor relación como humanos cuando decidamos reeducar a nuestros pequeños JUNTOS, sin que una u otro seamos más o menos responsables de ellos, cuando nos respetemos.

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