El Azar

Hoy me levanté con un pensamiento que se ha convertido en recurrente: ¿existe el azar? ¿qué tanto afecta realmente a nuestras vidas el azar?

Estoy seguro que muchos de nosotros hemos oído las frases: “¡Qué suerte tiene aquél!”, “Si yo tuviera más suerte (o un poco de suerte, para el caso), mi vida sería otra”, y mi favorita personal: “Ojalá que la suerte esté de nuestro (o de mi ) lado en…”

Digo que ésta última es mi favorita precisamente porque es la más disímbola en su significado, la mayoría de la gente no es plenamente consciente de que están deseando que “Dios quiera que la suerte esté de nuestro lado”… o Dios o la suerte, pero no ambos ¿o sí? Si somos creyentes en la religión Católica o Cristiana, tenemos que recordar que nos han enseñado que el azar no existe o que es parte de la obra del demonio, maligno o como le quieran decir estos días, así que Dios y la suerte supuestamente no tienen nada qué ver…

En otro orden de ideas, si Dios nos otorgó el libre albedrío como el máximo regalo, entonces no es que haya un plan trazado, sino una serie de opciones y posibilidades, en las que todo nuestro futuro depende enteramente de las decisiones que tomemos y la forma en que enfrentemos estas decisiones (¿recuerdan el diálogo entre Neo y el Arquitecto en Matrix Revoluciones?)… así que más que un futuro incierto o dependiente del azar, depende de nosotros, de tomar la decisión que nos lleve al camino que realmente queremos tomar… ¡AH! pero aquí hay un GRAN PERO: ¿sabemos el camino que queremos tomar en realidad?

Toda esta perorata aparentemente sin sentido, nos lleva a lo que quiero expresar realmente, NADA ES AZAR (así como lo dijo Richard Bach en su libro del mimo título), todo pasa por algo y nada es casual, la casualidad no existe realmente, todo lo que vivimos a cada momento nos sirve de preparación para lo que viene a continuación, o lo que es lo mismo, estamos en permanente entrenamiento de supervivencia, así que hay que aprender de todo y de todos todo el tiempo.

Le comentaba una vez a un muy buen amigo: No hay que lamentarnos por lo que no sucedió, ya que gracias a que eso que queríamos que sucediera no pasó (no importa cuánto lo deseábamos), en este momento estamos en la situación que estamos y el hubiera, como me decía alguien hace tiempo, es el pendejativo del verbo haber…

Total qué, ¿el azar existe o no existe?… bueno, existe en los juegos de azar, pero de cualquier manera son probabilidades: ¡qué tan frecuente es que caiga un número en un dado? ¿cuántas veces te puede tocar una carta que equivalga a 10 puntos en una mesa de Black Jack? ¿eso es azar o probabilidad? cualquier término que quieran ponerle, es la misma cosa, se pueden calcular las variables y el resultado será pronosticado “x” veces correctas de “y” ocurrencias…

Pero cuando alguien nos dice “¡Qué suerte que te encontré!” eso no tiene nada qué ver con la suerte o el azar, hay una serie de hechos y decisiones que nos hacen encontrar a alguien o no en un momento específico, nada qué ver con el azar… O al menos eso pienso yo.

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Un comentario sobre “El Azar

  1. A mí lo que realmente me angustia de todo eso no son las decisiones que uno toma, sino las que no toma. Todas las posibilidades que negamos cuando tomamos una sola. en ese sentido, no habría decisión incorrecta, pero tampoco una correcta, sólamente hay caminos difíciles y caminos fáciles, caminos largos y caminos cortos, caminos felices y caminos tristes y, claro, un montón de cruces de caminos. Pero bueno, coincide que sobre eso estoy preparando un texto en mi blog. Nomás que me dejen. Te amo. Karla.

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